ESTIMADOS PUERI CANTORES,

Dentro de unos días, el 28 de diciembre, nos encontraremos en Roma, con motivo del XXXIII Congreso Internacional que tendrá lugar bajo la protección de la Virgen, ya que es a Ella a quien cantaremos el himno de la gloria "Magnificat anima mea Dominum".

Hace tiempo que nos estamos preparando para este acontecimiento, procurando que la música que vamos a proclamar sea bella, pero ahora, en esta última etapa debemos preparar nuestros corazones cuidando nuestra castidad, nuestra bondad y la responsabilidad de nuestra salvación.

Debemos prepararnos también para celebrar la fiesta del Nacimiento del Hijo de Dios. Jesús debe nacer en nuestros corazones. Por esto, durante el Adviento, hemos revisado los caminos de nuestra vida y hemos procurado convertirnos; por esto hemos frecuentado los sacramentos - la Penitencia y la Eucaristía que nos dan fuerza y nos acercan a la gracia de Dios. Dios concede esta gracia a cada uno de nosotros.
¡Abramos nuestros corazones, puesto que Jesucristo quiere habitar en ellos!

Nuestro encuentro "cantante", que tendrá lugar en Roma, se hará en comunión con el papa Benedicto XVI. Esperamos que nos dirija su palabra que fortalecerá la perseverancia en nuestro trabajo espiritual - el servicio de la música en la Iglesia. Durante la oración del rosario, las misas por naciones, durante los conciertos en las parroquias romanas, observando las tradiciones navideñas en las distintas partes del mundo y, ante todo, por las oraciones por la paz y la celebración de la Eucaristía en la basílica de San Pedro, abriremos nuestros corazones a la acción de la gracia divina.

No olvidemos que nuestra gran asamblea tiene por objetivo vivir la unión en la fe y en la oración, dar gloria al Señor. ¡Que no nos falte ni el entusiasmo ni la alegría! Demos testimonio de la juventud de la Iglesia, de Dios que vive en nosotros. En el lugar donde San Pedro fue martirizado y también ante la tumba del papa Juan Pablo II, que nos amó tanto, queremos hacer acopio de fuerza espiritual.

Es a Juan Pablo II a quien dedicamos este Congreso, es a él a quien pedimos que interceda por nosotros ante Dios, por nuestra actividad y nuestro desarrollo.

No podemos venir todos al Congreso de Roma, pero sí podemos reunirnos espiritualmente durante estos días. Formamos una gran familia: que todos los coros de Pueri Cantores del mundo entero se unan a nosotros, cantando durante la liturgia, durante los conciertos, etc.

Que el canto de gratitud del "Magnificat anima mea Dominum" fluya de nuestros labios y de nuestro corazón, en todos los rincones del mundo donde vivamos. Es nuestra misión evangelizadora aspirar a la comunión y a la unión, cantar la paz y el amor entre todos los hombres, como lo cantaron los ángeles ante la cueva de Jesús en Belén. Hay somos estos "ángeles" que, por medio de la belleza de los sonidos, anuncian el mensaje que el amor nace para el amor, que la verdad triunfa y que la esperanza no engaña.

Es nuestra misión, pequeños mensajeros del Evangelio de Jesús, en la alegría y en la unión. ¡No apaguemos el Espíritu! ¡Levantemos la cabeza! Porque nuestro Señor se acerca y él es nuestro único Pastor.

Padre Robert Tyrala
Consiliario de la Federación Internacional Pueri Cantores

Cracovia, 25 XII 2005