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Introducción al Concierto "Meditación sobre el Rosario", durante el XXXIII Congreso Internacional Pueri Cantores, Roma, en Santa María La Mayor, el 30 de diciembre de 2005 Eminencias, Responsables de la Federación Internacional y de las Federaciones Nacionales de los Pueri Cantores, queridos chicos y chicas, todos los que participáis en este evento musical.
Con gran alegría acogemos en esta sugestiva Basílica romana el regalo de una meditación musical sobre los "Misterios del Rosario", regalo que en este período navideño nos ofrecen los Pueri Cantores procedentes de dieciséis naciones. Es impresionante y sumamente benéfica su promoción del canto sagrado y su generosa participación en las celebraciones litúrgicas de la Iglesia en todas las partes del mundo, para alabar al Señor "con cantos de alegría." En nombre de todos los presentes, expreso a los Pueri Cantores nuestro sincero aprecio y nuestra sentida gratitud además del deseo de que su canto - que expresa y alimenta la fe y el amor hacia el Señor - siempre los acerque más a Dios y les prepare a cantar eternamente con alegría en la Casa del Padre. El Rosario, motivo del Concierto de hoy, es una plegaria muy querida por numerosos santos y que el Magisterio de la Iglesia siempre ha fomentado. Conserva todo su valor es este tercer Milenio y está destinado a dar frutos de santidad. El Papa Juan Pablo II, en la Carta Apostólica ROSARIUM VIRGINIS MARIAE del 16 de octubre de 2002 confiesa : "Desde mis años de juventud, esta plegaria ha tenido un lugar importante en mi vida espiritual ... El Rosario me ha acompañado en los momentos de alegría y en los momentos de dificultad. Le he confiado numerosas preocupaciones. En el siempre he encontrado consuelo" (n. 2b). Apenas dos semanas después de su elección a la Silla de Pedro dijo : "El Rosario es mi oración preferida. Es una plegaria maravillosa. Maravillosa de simplicidad y de profundidad ...
En efecto, sobre el fondo de las palabras AVE MARÍA pasan delante de los ojos del alma los principales episodios de la vida de Jesucristo y nos ponen en comunión viva con Jesús a través - podríamos decir - del Corazón de su Madre Al mismo tiempo nuestro corazón puede encerrar en estas decenas del Rosario todos los hechos que componen la vida del individuo, de la familia, de la nación, de la Iglesia y de la humanidad. Los hechos personales y los hechos del prójimo y, de modo particular, de los que nos son más cercanos, que están más cerca del corazón. Así el simple rezo del Rosario vibra al ritmo de la vida humana" (ivi, cf. también n. 25). Después de 25 años de su servicio como Sucesor de Pedro, Juan Pablo II recordó estas afirmaciones en la Carta Apostólica ROSARIUM VIRGINIS MARÍAE, añadiendo: "Con estas palabras, queridos hermanos y hermanas, introduje el Rosario en el ritmo cotidiano mi primer año de Pontificado. Hoy deseo hacerlo igualmente". Luego exclamó: "¡Cuántas gracias he recibido en estos años de la Virgen Santa a través del Rosario! ¡MAGNIFICAT ANIMA MEA DOMINUM!" (n. 2c). El Papa León XIII en la encíclica SUPREMI APOSTOLATUS OFFICIO de 1883 ha señalado al Rosario como un eficaz instrumento espiritual frente a los males de la sociedad (cf. Rosarium Virginis Maríae, n. 2a). Sor Lucía de Fátima decía que "el Rosario es la más potente arma, con que podemos defendernos en el campo de batalla contra el mal". Encontramos constataciones parecidas en los escritos de muchos santos y muchos Romanos Pontífices.
Juan Pablo II subrayó sobre todo la importancia del rezo del Rosario por dos intenciones de extrema importancia y actualidad, a saber, por la paz y por la familia (Rosarium Virginis Maríae, nn. 6, 39-42). La fuerza del Rosario está en el hecho - como nos ha recordado Juan Pablo II - de que "aunque caracterizado por su fisonomía mariana, es una oración de corazón cristológico" (Rosarium Virginis Maríae, n. Ib, cf. también 2a, 8b). En efecto "mediante ella el pueblo cristiano se pone en la escuela de María", para contemplar con Ella el rostro de Cristo y la profundidad de su amor, para contemplar con Ella un compendio del mensaje evangélico entero (cf. n. Ib, además de 3a, 5a, 9-12, 18). Podemos hablar de un compendio sobre todo hoy, cuando "el contenido cristológico del Rosario" ha sido integrado con los misterios de la luz, o sea con "los misterios de la vida pública de Cristo entre el Bautismo y la Pasión" (n. 19b): el Bautismo en el Jordán, la auto-revelación en las Bodas de Caná, el anuncio del Reino de Dios con la invitación a la conversión, la Transfiguración y, finalmente, la institución de la Eucaristía como expresión sacramental del misterio pascual (n. 2la).
Así, en el Rosario - como explica el venerado Pontífice - recordamos a Cristo con María (n. 13), conocemos a Cristo por María (n. 14), nos adaptamos a Cristo con María (n. 15), suplicamos a Cristo con María (n. 16), y anunciamos a Cristo con María (n. 17).
Así el rezo del Rosario armoniza con la Liturgia, le hace "de soporte" en cuanto nos prepara a ella y le hace eco (n. 4a, cf. también n. 13). En la Carta Apostólica ROSARIUM VIRGINIS MARÍAE, Juan Pablo II califica al Rosario como "un tesoro que hay que redescubrir" y exhorta: "¡Queridos hermanos y hermanas! Una oración tan fácil, y al mismo tiempo tan rica, merece de veras ser descubierta por la comunidad cristiana" (n. 43a). Confío en que este Concierto nos ayude a redescubrir con mayor profundidad la fuerza y la belleza del Rosario, nos ayude a amar el Rosario y a tomarlo a menudo en las manos para contemplar junto con María los Misterios de Cristo Salvador. A todos deseo que este evento musical y al mismo tiempo oración, sea no sólo un gozo artístico, sino también y sobre todo un verdadero enriquecimiento espiritual para cada uno de nosotros. |